El complejo comportamiento del elector

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De acuerdo a Wikipedia, el voto es el acto por el cual un individuo expresa apoyo o preferencia por cierta moción, propuesta, candidato, o selección de candidatos durante una votación, de forma secreta o pública. En este sentido, el voto representa la decisión suprema del elector, motivado por diferentes factores y motivaciones históricas y circunstanciales, que se manifiestan, concretan y depositan en la urna. El voto es un acto cargado de significados culturales, que refleja en su orientación costumbres, hábitos, preferencias, filias y fobias políticas. Es decir, el voto también es resultado de un proceso sociocultural y político. Refleja al propio votante: su pasado, su presente y su futuro. Dónde se genera el voto ha sido una incógnita no resuelta definitivamente en la ciencia política, aunque hay hipótesis que plantean que el voto se genera en la conversación y que son varios y distintos los factores que inciden en la motivación y orientación del voto. El saber qué es lo que mueve o motiva el comportamiento de los votantes en un contexto electoral es una interrogante que ha estado presente durante muchos años en las indagaciones no sólo de los estudiosos de la ciencia política, sino también de otras disciplinas científicas como la sociología, la antropología, la psicología y la mercadotecnia política; pero sobre todo, de los políticos y candidatos que durante los procesos electorales tratan de incidir o generar ciertos efectos en la conducta y comportamiento de los ciudadanos.

Para tratar de dar respuesta a esta sugerente pregunta, han surgido, desde hace ya algunas décadas, diferentes teorías, como la conductista, la teoría racional o la teoría cultural del voto, las cuales aportaron ciertos elementos explicativos y ofrecieron algunos argumentos sobre el comportamiento y conducta de los votantes.

El conductismo, por ejemplo, sostiene que a todo estímulo le sigue una respuesta, similar a la relación que existe entre causa y efecto, siendo la respuesta el resultado de la interacción entre el individuo que recibe el estímulo y el medio ambiente.

Por su parte, la teoría racional (rational choice) considera al elector como un ser racional, por lo tanto sus actos son de carácter racional. En consecuencia, su comportamiento político y la orientación del voto del elector es el resultado del cálculo racional en la que se hace un razonamiento de ventajas, desventajas, beneficios y riesgos que se corren al tomar una determinada decisión.

A su vez, la teoría cultural enfatiza aspectos históricos, inerciales y tradicionales (por ejemplo, la tradición familiar), así como de hábito del sufragio, la cultura política o la pertenencia a un determinado grupo social, cofradía o comunidad como elementos que predisponen, de cierta manera, el voto.

Es decir, detrás de la pregunta ¿por quién vas a votar? Hay implícitos una serie de factores que el investigador debe tomar en cuenta para obtener información confiable. Si estás en el momento electoral debes acercarte a profesionales que comprendan el espectro sociocultural y lo reflejen de forma adecuada en su metodología.

También ha ido en aumento la actividad relacionada con el phishing, que consiste en captar datos personales y bancarios de los usuarios, a través del uso de imágenes de la institución financiera para cometer posteriormente un fraude con las cuentas de las personas que caen en el engaño.

En MVP Business Strategy hemos realizado estudios de opinión pública que reflejan de forma fiel las apreciaciones del electorado.




Fuente: Andrés Valdez Zepeda, Delia Amparo Huerta Franco. RAZÓN Y PALABRA. Primera Revista Electrónica en América Latina Especializada en Comunicación. www.razonypalabra.org.mx


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